En distintos rincones de la ciudad observamos árboles nativos en potencial desarrollo, que por futuros loteos crecen en lugares poco favorables, con problemas de espacio para su crecimiento,
de modo que podrían ser extraídos y eliminados.
Para evitarlo los buscamos, determinamos y trasladamos al vivero municipal para darles una nueva oportunidad.
Allí los acondicionamos, para que puedan continuar su crecimiento, hasta alcanzar el tamaño ideal para volver a la ciudad, está vez en espacios públicos o veredas donde puedan desarrollarse plenamente.


