El aceite usado no debe arrojarse en la pileta, el inodoro ni sobre el suelo. Su disposición incorrecta puede contaminar fuentes de agua y convertir un material recuperable en un residuo perjudicial para el ambiente.
Una vez frío, filtralo con un colador y guárdalo en una botella plástica limpia y bien cerrada. Luego, acercalo al PAC más cercano o al Centro de Inclusión Laboral.
Allí, el aceite recuperado se transforma en detergente sólido, generando un producto de triple impacto. Protege el agua, contribuye a reducir emisiones y crea oportunidades de trabajo a través de la economía circular.
Lo que comienza con una separación responsable en casa puede convertirse en un nuevo producto y en una oportunidad para otros.

